El pasado lunes aparecía publicada en la web del Sistema madri+d una entrevista a nuestro nuevo rector, José María Sanz Martínez, entrevista que fue realizada en julio. No entraremos a poner en cuestión la legitimidad "democrática" del proceso electoral que le llevó a su cargo, ni tampoco - por ahora - las deficiencias y errores de su gestión.
Lo importante de esta entrevista es, por un lado, en lo concreto de la UAM, observar cómo se va a seguir materializado la aplicación el Plan Bolonia y sus posteriores giros de tuera en nuestra universidad, y por otro lado cuál sigue siendo el discurso legitimizador para todo este proceso de reforma de la universidad, que popularmente se ha venido a llamar "Plan Bolonia".
Sobre lo primero, en la entrevista podemos sacar claramente un ejemplo de la mercantilización de nuestra UAM, pese a que por activa y por pasiva han sido muchas las voces que desde el Ministerio han pretendido negar que fuera a producirse una mercantilización de la Universidad.:
En la octava pregunta, el rector responde: "Hay que aumentar la visibilidad de la Universidad y eso implica esfuerzos en comunicación, montar una estructura que se encargue de dar visibilidad a la Universidad, de reforzar su marca e imagen[...]"
Si cambiamos la palabra "Universidad" por el nombre de alguna empresa privada...violà! Y es que es en estos momentos cuando se hace evidente que la universidad pública está mutando su forma de ser al de una empresa privada, y por ello, se guía por las mismas ideas motrices que la de cualquier otra empresa privada. Lástima, porque antes teníamos una universidad pública que se esforzaba por enseñar conocimientos, y ahora solo interesa vender "la marca e imagen".
En lo concreto de la UAM también se deja al final de la entrevista una pincelada del nuevo proyecto de vuelta de tuerca de Bolonia, algo así que pudiéramos llamar utilizando la jerga informática: "Bolonia 2.0": La Estrategia de Universidad 2015, y una de sus materializaciones concretas: la creación de los campus de excelencia. El problema es que en el momento de hacer la entrevista todavía no se conocía mucho del tema, o al menos no tanto como ahora, que ya sabemos que tendremos en España 15 Campus de Excelencia, lo que supondrá reorientar la financiación pública a los éxitos en investigación y de paso tenemos aquí otro ejemplo de la mercantilización, que se produce nuevamente cuando una universidad pública tiene que preocuparse por su rendimiento económico y en base a él crecer o mantenerse, más que por la calidad de su servicio académico, por no entrar a valorar el que se estén creando un selecto número de universidades de "élites", mejor financiadas y por lo tanto con mejores capacidades, mientras que las demás se convierten en universidades de "masas", menos financiadas y con menos capacidades.
Sobre lo segundo, el discurso legitimizador para todo este proceso de reforma de la universidad, hay un ejemplo clarísimo en la primera respuesta de cómo se justifica todo este proceso, y es que el fin de la universidad es el de "transferir a la sociedad el conocimiento y la innovación que la universidad genera, de alguna manera devolver a la sociedad en forma de conocimiento los impuestos con los que nos financia".
¿Cuál es el problema ahora? Que mientras se habla de transferir conocimiento a la sociedad, detrás de estas palabras tan bonitas aparece la cruel realidad: la transferencia de conocimiento no a la sociedad, sino a las empresas privadas, porque el problema es que esta gente - el sistema - hace una equiparación de que la sociedad son las empresas privadas, y que entonces, sus intereses son los mismos. Este discurso no es nuevo, se lleva desarrollando desde el Informe Bricall del año 2000, hace ya unos cuántos añitos.
Lo que se olvidan de decir es que toda empresa privada lo que busca es un beneficio económico, mientras que la sociedad lo que busca es cubrir sus necesidades, por lo que los intereses de ambos son antagónicos y contradictorios. Además, este tipo de discurso niega la evidente de que si se va a producir una transferencia de conocimiento desde la universidad - financiada con el dinero de todos - para el lucro personal de la minoría de grandes empresas privadas que se aprovecharán de estas patentes, la investigación ahora queda subordinada a las necesidades y al desarrollo del mercado, y que aquella que no sea rentable, investigación que no interesa desarrollar.
Por último, algo que también cabe destacar en la entrevista, que resulta grotesco, pero que ya no es solo sobre el discurso que legitima Bolonia, sino más bien el discurso hegemónico de la derecha liberal contra todo tipo de "burocracia", se puede encontrar en la respuesta a la pregunta nº5, cuando el rector, preguntado por la burocracia, responde que: "El tema de la burocratización está haciendo mucho daño a la gestión de la I+D+i en general". ¿Cómo? ¡El principal problema de los investigadores es la falta de dinero y recursos públicos que financien los proyectos! Si uno se fija, en ningun momento hace alusión ante el verdadero problema que afecta a los investigadores, pero sí achaca a la burocratización los problemas del I+D+i. Otro ejemplo más del discurso que muchas veces se emplea para justificar algunos cambios, en este caso la reducción de un supuesto exceso de burocracia, cuando otros, muchas veces la raíz del problema, son ignorados. Bajo cortinas de humo se intenta camuflar la raíz de cualquier problema.















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